Negociación de indemnizaciones: consejos de un letrado laboralista en Sevilla

La mayoría de las personas no prepara una negociación de indemnización hasta que se ve de golpe frente a un despido. Llega el burofax, se convoca una reunión apurada y, entre nervios, se firma algo que condiciona años de trabajo. Llevo más de 15 años asesorando a trabajadores y a pequeñas empresas en Sevilla, y he visto pactos excelentes, otros sinceramente mejorables y ciertos que, por precipitación, cerraron la puerta a derechos valiosos. Negociar bien no es cuestión de suerte. Es procedimiento, información y saber interpretar tiempos, actores y documentos.

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Antes de hablar de números, asegure el terreno

Una negociación sólida comienza ya antes de sentarse con la compañía. No tiene glamur, pero marca la diferencia. Lo primero es identificar el género de despido, por el hecho de que de eso depende el cálculo y el margen de mejora. En la práctica sevillana, me encuentro con 3 escenarios recurrentes.

El despido disciplinario se presenta sin indemnización, con alegaciones de incumplimientos graves. En muchas ocasiones se apoya en hechos interpretables o en sanciones anteriores mal gestionadas. Ahí la palanca es procesal: si vemos debilidades, el costo de ir a juicio para la compañía sube, y se abre espacio para convertir ese disciplinario en objetivo o convenir una salida indemnizada. El despido objetivo, por causas económicas, técnicas u organizativas, arranca con 20 días por año y encuentre de 12 mensualidades, más aviso previo de quince días o su sueldo equivalente. Acostumbra a venir con memoria justificativa escueta. Si esa memoria cojea, la compañía lo sabe y con frecuencia está presta a progresar la indemnización a cambio de paz. Entonces está el acuerdo de extinción pactada, en ocasiones disfrazado de baja voluntaria con finiquito generoso. Mucho cuidado con esto, pues la baja voluntaria puede dejarle sin paro. Si la compañía desea una salida amigable, que conste como despido o como mutuo acuerdo en un acta de conciliación administrativa o judicial.

El segundo punto es documentar. No me refiero a un archivador perfecto, sino a lo imprescindible: contrato y anexos, nóminas de los últimos 12 meses, calendario de vacaciones, variables y bonus pactados, correos o whatsapps relevantes si hay un conflicto latente, y, si procede, justificantes de reducción de jornada, lactancia o excedencias. Con esto calculamos bien el sueldo regulador, que no es siempre y en toda circunstancia el salvaje de nómina. En ocasiones el plus de transporte o la media de variables empujan la cantidad de forma decisiva.

El tercer pilar es el calendario. En Sevilla, la papeleta de conciliación frente al CMAC interrumpe el plazo de veinte días hábiles para demandar. Ese respiro es oro. Si un usuario me viene con un despido controvertible, preferimos presentar papeleta pronto, bloquear plazos y sentarnos a negociar con cabeza, no con el reloj echado encima.

El salario regulador, ese gran olvidado

La discusión más tensa que he tenido con directivos de recursos humanos no ha sido por el tipo de despido, sino más bien por el sueldo regulador. Ese número determina la indemnización y suele aparecer infracalculado en cartas tipo. Se calcula con el salario anual real, prorrateando pagas extras y medias de variables, dividido entre 365 para el sueldo diario si charlamos de días por año. En empleados con incentivos, la media de los últimos 12 meses es el enfoque más defensible. En comerciales de zona en Sevilla y provincia, con picos en primavera y otoño, 12 meses y no 3 atrapa mejor la realidad. Si la empresa se aferra a una media corta, se abre otra palanca de negociación.

También hay que repasar el cómputo de antigüedad. Un contrato temporal encadenado, entonces indefinido, cuenta desde el primero de los días si no hubo interrupciones significativas. En hostelería y comercio me he encontrado “vacíos” de una o dos semanas entre contratos que la empresa invoca para partir la antigüedad. No siempre y en toda circunstancia cuela. Si ese tramo se cubrió con llamamientos regulares o hay prueba de continuidad material, la antigüedad completa se puede proteger y eso sube en cientos o miles y miles de euros.

Por último, conceptos como dietas o pluses de locomoción, que muchas empresas consideran extrasalariales, pueden integrar el salario regulador si encubren una parte del sueldo o si son fijos y no responden a gasto real. Esto se discute caso a caso. En un taller de Alcalá de Guadaíra, un plus autodenominado “herramientas” de 180 euros mensuales sin justificación acabó formando parte del sueldo a efectos indemnizatorios. Fue una diferencia de quince días de sueldo en el total, que no es menor.

La primera reunión: objetivos y guion

Llegados al frente a frente, el fallo frecuente es abrir con exigencias desorganizadas. Yo prefiero proponer un marco simple y realista, y reservar la artillería para cuando haga falta. En la primera asamblea, aclaro 3 cosas: base de cálculo, calificación discutida y posibles riesgos para cada parte.

Si la empresa expone un despido objetivo con indemnización sobre un salario regulador bajo, comienzo reencuadrando: “Conforme a las nóminas y variables de los últimos 12 meses, el salario regulador asciende a X. Si tomamos 8 años de antigüedad, 20 días por año dan Y. Con esa cifra, y viendo que la memoria económica no detalla proyecciones, la contingencia de improcedencia existe. Podemos cerrar hoy por una cuantía media y evitar litigio”. Curiosamente, lo más persuasivo pocas veces es invocar artículos. Hablar de riesgos concretos y de previsibilidad hace más por el pacto que citar jurisprudencia a borbotones.

Pongo un caso real, con datos alterados para proteger identidades. Una administrativa de cuarenta y dos años, 10 años de antigüedad, 1.650 euros de sueldo base, dos pagas extras, variable medio de ciento cincuenta euros, despedida por causas organizativas. Carta correcta en apariencia, pero la memoria justificaba la reestructuración con cifras globales de grupo, no de la sede en Sevilla. Mi cálculo de salario regulador subió a mil novecientos cincuenta euros mensuales prorrateando. La empresa ofrecía doce.000, que equivalen a 20 días por año sobre un salario de mil quinientos. Tras instruir números y el flanco de la memoria, aceptaron dieciocho y quinientos y pago fraccionado en dos meses. No fue un acuerdo perfecto, pero evitó ocho meses de litigio y la incertidumbre de la prueba.

Tiempos, silencios y el uso del CMAC

En Sevilla, el acto de conciliación frente al CMAC no es un mero trámite. La mesa, el funcionario conciliador y los 20 minutos de conversación producen un ambiente favorezco para que cada parte mida su amplitud de maniobra. Si en la primera reunión privada la compañía se encasquilla, fijar el CMAC a una data próxima desbloquea. Hay directivos que precisan la presión ligera del expediente administrativo para desplazar ficha, pues saben que si no hay avenencia, el próximo paso es demanda.

También hay estrategia en el silencio. He visto mejoras de oferta cuando el trabajador, tras percibir una cantidad baja, pide tiempo para preguntar y se toma un par de días. No es teatralidad, es respeto por la decisión. La empresa que desea cerrar rápido puede regresar con un ajuste al alza. Si aprietan con “oferta que caduca hoy”, lo anoto como mala señal. La precipitación es terreno fértil para errores. Un buen despacho abogado laboral lo sabe, y lo desactiva con calma y hechos.

Finiquito no es exactamente lo mismo que indemnización

Confundir finiquito con indemnización crea desazones. El finiquito liquida sueldos pendientes, vacaciones no disfrutadas y parte proporcional de pagas extras. La indemnización compensa la extinción y se calcula según la calificación del despido. Me llegan consultas de personas que firmaron “recibí” creyendo haber cobrado todo, cuando solo habían percibido el finiquito. Por eso, en la documentación del acuerdo debe figurar nítidamente cada término, con cifras separadas y bases de cálculo. Si la compañía mezcla todo en un número global, pida el desglose por escrito. Y si hay bonus anual devengado parcialmente, que conste en el finiquito. En ciertas empresas sevillanas de tecnología, el variable se liquida en el tercer mes del año. Si le despiden en diciembre, su prorrata es exigible salvo cláusula válida que afirme lo contrario.

Qué ofrecer a cambio: renuncias, plazos y forma de pago

No todo es “pago más por pagar menos”. A veces la empresa valora tranquilidad frente a terceros, o una salida ordenada. He pactado mejoras de indemnización a cambio de un plan de transición de quince días en el que el trabajador documenta procesos y entrega proyectos en curso. Asimismo se negocian plazos de pago y certificaciones para el SEPE. Si la compañía atraviesa tensiones de tesorería, un pago fraccionado con garantías puede desbloquear. He llegado a articular aval simple sobre el segundo tramo.

En cuanto a renuncias, prudencia. Firmar un “saldo y finiquito” genérico puede cerrar el paso a reclamaciones futuras, aun de conceptos que todavía no se ven. Si el caso tiene aristas, delimite la renuncia: se desiste de acciones por la extinción, mas no de posibles diferencias salariales pasadas si resultan de una auditoría, por servirnos de un ejemplo. Este matiz resguarda sin dinamitar el acuerdo. Un abogado laboral en Sevilla que conozca el tejido local acostumbra a detectar por dónde van los tiros y plantea redacciones quirúrgicas.

¿En qué momento vale la pena ir a juicio?

No todo se negocia. Hay supuestos donde la oferta es tan baja o la causa tan enclenque que aconsejo demandar. Si el despido encubre discriminación por embarazo, reducción de jornada por guarda legal o represalia sindical, el pleito no solo busca indemnización, también la nulidad y salarios de tramitación. En casos de trabajadores con 20 años de antigüedad y sueldos medios, la diferencia entre 20 y treinta y tres días por año, con encuentre más alto, es substancial. Además, hay empresas que solo mueven ficha cuando ven aceptada la demanda.

Las probabilidades se valoran con honradez. No prometo victorias seguras. Analizo pruebas, congruencia reportaje y la sala que tocaría en Sevilla. Hay juzgados más rigurosos con la prueba de causas objetivas y otros más sensibles a la proporcionalidad de sanciones disciplinarias. Los datos ayudan, mas no determinan. Si el margen supera un sesenta por ciento a favor y el cliente puede soportar los tiempos, aconsejo luchar. Si la diferencia de oferta con respecto a la expectativa de improcedencia es menor de un 15 por ciento, y el cliente del servicio precisa liquidez, cerrar en CMAC acostumbra a tener sentido.

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La fiscalidad, ese detalle que cambia el neto

En conversaciones tensas me he encontrado con trabajadores que admiten una cantidad redonda sin consultar el impacto fiscal. Las indemnizaciones por despido improcedente o objetivo están exentas hasta el límite legal, siempre y en toda circunstancia que no medie pacto entre las partes para extinguir la relación. El inconveniente es la forma. Si se firma un mutuo pacto con indemnización, probablemente Hacienda lo considere renta sujeta a IRPF. Para eludir sustos, encaje el acuerdo en un reconocimiento de improcedencia en acta de conciliación o en sede judicial. Eso demanda un mínimo de rigor formal, mas la diferencia de neto lo justifica.

Además, ojo con los salarios de tramitación o los pagos por no competencia. Estos sí tributan. Y si hay fraccionamiento, resulta conveniente planificar en qué ejercicio cae cada tramo. He ajustado pagos para repartirlos entre dos años y así no empujar al usuario a un tramo marginal más alto.

Errores que encarecen el conflicto

Hay patrones que, si los detecto tarde, complican todo. Firmar la carta de despido con la coletilla “no conforme” es un ademán pequeño que evita alegaciones de conformidad tácita. Entregar el móvil de empresa sin conservar copia de comunicaciones clave, otro tradicional. En un caso reciente, un comercial borró sus chats antes de devolver el terminal por vergüenza de conversaciones banales. Perdimos mensajes donde el gerente admitía sobrecarga de trabajo y órdenes contradictorias. No hacía falta imprimir nada: bastaba con enviarse a su correo personal, con data. Legal y simple.

Otra piedra es negociar solo. Comprendo que no siempre se puede acudir inmediatamente a un abogado laboralista Sevilla, mas un acompañante que tome notas y haga preguntas pausadas cambia la activa. La asimetría entre un trabajador solo y dos personas de recursos humanos es evidente. A veces, solo con pedir que las propuestas se pongan por escrito y dar 24 horas para contestar, la presión baja y las cantidades suben.

Particularidades sevillanas que conviene conocer

No es exactamente lo mismo negociar en una multinacional del PCT Cartuja que en una empresa familiar de Dos Hermanas. En la primera, la línea viene desde la capital de España o desde fuera, y el margen local es limitado. En la segunda, decide quien firma y pesa la reputación en el ambiente. He visto dueños progresar ofertas para eludir que el conflicto se transforme en tema de charla en el distrito. Asimismo hay ámbitos donde los convenios colectivos locales influyen en complementos por incapacidad o pluses que, bien integrados, elevan base reguladora. Construcción, hostelería y comercio en Sevilla capital y su área metropolitana comparten características particulares en pagas y jornadas que hay que dominar.

El CMAC en Sevilla suele refererir con velocidad relativa, entre dos y cinco semanas, si bien en picos de verano puede alargarse. Programarse con esa ventana ayuda para que el trabajador no se quede sin ingresos. Y si la empresa ofrece excedencia o recolocación en otra sociedad del conjunto situada fuera de la provincia, valore desplazamientos y dietas. No es la primera vez que una recolocación a ochenta kilómetros diarios termina resultando imposible y sirve más de presión que de solución.

Cómo seleccionar apoyo legal y qué exigirle a su abogado

En más de una ocasión me han preguntado si hace falta sí o sí un letrado para firmar un acuerdo. La ley no lo impone para el CMAC, pero la práctica lo aconseja. Un buen letrado laboral en Sevilla no solo calcula bien, asimismo huele las debilidades y lee entre líneas. Si busca ayuda, solicite claridad en honorarios y en escenarios. Escape de promesas grandilocuentes. Las cifras francas, con rangos y condiciones, son mejor guía. Y exija borradores de acuerdo con redacción limpia, que distinga finiquito, indemnización, datas de pago y certificados para el SEPE.

Si acude a un despacho abogado laboral con experiencia, pregunte por casos afines en su ámbito y por el criterio del profesional sobre ir o no a juicio. Un abogado laboralista Sevilla curtido no empuja a litigar por deporte, mas tampoco se pliega ante ofertas bajas por comodidad. El equilibrio es saber en qué momento una última vuelta de tuerca en CMAC puede sumar dos.000 euros y cuándo lo único sensato es presentar demanda.

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Un caso práctico: de cero a 14.300 euros en 3 semanas

Comparto un caso que ilustra bien los resortes. Obrero de almacén en el Polígono La Negrilla, siete años de antigüedad, salario anual con extras de 17.400 euros, variable cero. Recibe despido disciplinario por supuestas faltas de puntualidad y desobediencia. Sanciones previas: una amonestación simple por retraso de diez minutos y un día de suspensión por abandonar el puesto para ir al servicio sin informar. La carta del despido amontonaba hechos, pero sin gradación ni proporcionalidad. El usuario quería su improcedencia. La compañía ofrecía nada. Presentamos papeleta en CMAC a los tres días. En la primera reunión, recalqué que, con esa gradación, el disciplinario era flojo y que el juicio podía convertirlo en improcedente. Pusimos cifra: treinta y tres días por año sobre sueldo regulador de 47,67 euros al día, tope de siete años. Eso son unos once euros. Admitieron 7.000. Contraoferta de 12.000 más carta de recomendación. Silencio 3 días. Acto en CMAC: avenencia por catorce y trescientos, pago único a 15 días, reconocimiento de improcedencia y exención fiscal. Tiempo total: tres semanas. El usuario salió con dinero y con un papel que le abrió otra puerta en una compañía vecina.

Guía rápida para no perderse en la mesa

    Compruebe género de despido, salario regulador y antigüedad real antes de charlar de cifras. Interrumpa plazos con papeleta en CMAC y use ese tiempo para negociar con calma. Exija desglose de finiquito e indemnización, por escrito y con datas. Valore riesgos, tiempos y fiscalidad; si la mejora real frente a juicio es sensata, cierre. No firme renuncias genéricas; delimite el alcance y proteja derechos futuros claros.

Lo que se juega no es solo dinero

Negociar una indemnización es tomar una resolución vital en un instante emotivamente cargado. No se trata solo de arañar 1.000 euros más o menos. A veces, un cierre limpio, con certificados en regla y una redacción cuidada que no manche reputación, vale más que una cifra inflada que se cobra tarde y mal. Otras veces, por justicia y por futuro, toca plantar cara y sentar un precedente.

Si está en Sevilla y ha recibido una carta de despido, respire, recopile papeles y solicite una opinión fundada. Un abogado laboral Sevilla con oficio le va a decir, https://ameblo.jp/defensawjas259/entry-12955759611.html con números y probabilidades, por dónde va su caso. Tal vez su despido objetivo aguante, pero la memoria económica es enclenque y hay margen de mejora. Tal vez el disciplinario luce grave, mas la proporcionalidad y el historial real lo desarman. En cualquier caso, la clave es no jugar a ciegas. Con método, información y una negociación bien llevada, el resultado suele separarse del mínimo legal y acercarse a lo que de verdad merece. Y si la compañía solo entiende el idioma del juzgado, también hay caminos para que la balanza se equilibre.

Para quienes dirigen pequeñas empresas, un apunte final: preparar despidos con tiempo, documentar causas y cuidar el trato humano evita pleitos y costes. He acompañado a pymes sevillanas que, con una carta bien fundamentada y una oferta realista, cerraron procesos sin sobrerreacciones ni daños colaterales. La seguridad jurídica no está reñida con la empatía. Y una negociación sincera, con cuentas claras, pocas veces se pierde.

Ramos Abogado Laboralista Sevilla
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